En alguna de las entradas de este blog alguna vez hable sobre los famosos 7 años…aquella teoría de que la vida está compuesta por ciclos de 7 años y que cada inicio y final de esos círculos está determinado por eventos importantes, historias que se cierran, posibilidades que se abren, nuevas perspectivas, reevaluaciones de vida, etc. Y hoy me acuerdo que tengo 28 años (multiplo de 7) y que están pasando cosas en mi vida ahorita que evidencia ese cierre e indican el nacimiento de otra etapa.
Creo que ese “closure” se viene gestando desde mucho antes, no fue como que cumplí 28 años y zas! me cambió completamente el esquema mental…pero sí se ha acelerado el proceso y me he dado cuenta de que cosas que antes me importaban mucho ahora la veo como “Y?”. Mi “orgullo” profesional es una de esas cosas. He pasado la mayoría de mis 20´s preocupada porque estudié X cosa y tengo que ejercerla porque de lo contrario soy un fracaso…¿lo soy realmente? para alguno si, para otro no, para mí misma no y eso es lo más importante. Cada vez me desencanto más de lo que estudié dicho sea de paso. El problema no es la carrera en sí, como lo he dicho otras veces…aunque en el último año, haciendo un ejercicio de introspección bien fuerte, he llegado a la conclusión de que no me apasiona ser periodista.
Es bonito trabajar en esto, no voy a decir que no, se divierte uno mucho y aprende, pero no siento dentro de mí una urgencia por seguir trabajando en esto. No lo traigo “en la sangre”, como dice siempre la gente que jura que ama esta carrera. No tiene nada de malo. Todos somos diferentes. Y quizá mi presente seria muy distinto si yo hubiera seguido mis instintos y pulido las capacidades que mostré desde jovencita para las letras y las artes. Pero no lo hice porque eso era “morirse de hambre” y la comunicación era una carrera más respetable, prestigiosa y (oh ingenuidad) bien remunerada. Talvez si en el cole alguien me hubiera orientado mejor o yo me hubiera preocupado por averiguar mas, hubiera tomado otra decisión de vida. Claro, con todo lo que eso implicaría: a lo mejor no hubiera conocido a mi esposo ni a muchas personas lindas que me he topado en el camino recorrido hasta hoy. Al fin y al cabo de nada sirve arrepentirse, sólo que cuando uno llega al estado de lucidez de saber que quiere y que pasos seguir para lograr esa meta hay que ponerse en marcha.
Otros eventos que evidencian ese cierre del ciclo actual y el origen del siguiente ciclo esta la conclusión de la estupida maestría (al fin, ya luego de 2 años), el haber dejado de vivir con mi hermana bajo el mismo techo, el nacimiento de mi sobrino (lo AMO con todo mi corazón), la llegada de Chuchi (nuevo miembro perruno de la familia), el riesgo de aplicar para mi actual trabajo a sabiendas de que era por contrato y nadie me aseguraba nada, el consecuente final feliz donde me contratan y ya tengo estabilidad para mantener mi casa, el lote en Puerto Viejo…deben haber mas cosas, de perfil más bajo, pero igual de relevantes.
Todo en la vida son decisiones. Todo. Y hasta ahora he tomado las mias. Buenas o malas pero mías. Mi camino es mío solamente, y no me arrepiento. Al final todo encaja. Lo veo por ejemplo con el trabajo. Yo posiblemente no estaría donde estoy ahorita si no hubiera aceptado trabajar en el call center haciendo ese brete aburrido, si no la hubiera pasado remal en la revista en la que el sinverguenza de mi patrón me quedó debiendo un platal, si no hubiera hecho mis primeras armas en periodismo en aquel semanario guanacasteco donde poco me faltaba para invitar yo a mi jefe.
Tambien lo veo con la gente. Si yo no hubiera pasado por las decepciones amorosas que pasé, por las estupideces que hice con gente con la que no debí meterme, por los rompimientos amistosos, no valoraría hoy a la gente que de verdad vale la pena. Es poca, pero es gente que se que quiero mantener en mi vida.
En fin, se acerca un fin y un priincipio. Siempre recuerdo esta canción cuando me entran estos pensamientos:



Diay, al final uno es la suma de sus experiencias…y claro, todo depende de qué se hace con esos “ingredientes”. Algunos se amargan, se niegan a aprender… otros lo toman con filosofía… pero a fin de cuentas es sumamente importante darse cuenta que uno toma las decisiones… hay gente de varios ciclos más que todavía no se dan cuenta…