Ultimamente mi blog es monotemático: todo trata sobre trabajo y aspiraciones en ese sentido, porque quiza sea la única área de mi vida en la que tengo un completo y total desajuste mental.
Ayer fui a una entrevista de trabajo en la tarde. Para ser honesta, fui por que debo hacerlo, porque en dos meses me quedo sin brete y obviamente no puedo darme ese lujo. Si bien he ahorrado bastante hasta ahora, y con lo que me den de liquidación podría vivir bien unos 3 o 4 meses tranquilamente (sin darme grandes gustos claro está), no puedo echarme a dormir. Hay que bretear, la realidad es esa.
¿El asunto es que fui, pero sin gran expectativa o emoción, como sí me ha pasado con trabajos que realmente quiero. ¿El puesto? Ejecutivo de cuenta en una pequeña agencia de comunicación. En otras palabras: soylo, porque hay que hacer de todo, desde conseguir clientes hasta llevarle la comunicación como a 5 clientes, hasta cumplir metas de facturación, etc. Es un brete que me siento capaz de hacer, sin embargo no me suena estimulante. El único plus grande que le veo es que es relativamente cerca de mi casa, pero hasta la oficinilla que tienen es fea, pequeña y estrecha. No sé tambien si es que tengo una especie de trauma, ya que mis experiencias laborales con empresas pequeñas han sido las peores hasta el momento, no en términos de crecimiento profesional, pero sí en términos de paga, garantías y estabilidad.
El asunto es que fui y sinceramente di lo menos de mi que pude. Era una entrevista grupal, como con 7 aspirantes más, nos hicieron pruebas psicométricas, nos hicieron leer un documento con pura bullshit sobre “dar la milla extra y mas de lo que se le está pagando por hacer”, digamos que yo me sentí como en la escuela…posiblemente tambien porque ya inconscientemente iba indispuesta.
¿Por qué si estoy teniendo oportunidades relacionadas con lo que estudié me siento tan inconforme y rejega a aceptar cualquiera de estas posibilidades? El primer impulso es pensar que me estoy autosaboteando, por algun impulso autodestructivo que no sabía que tenía, pero una vez que lo pienso me doy cuenta que posiblemente es lo más lúcida que he estado en todos estos años con respecto a lo que quiero hacer y lo que no, lo que estoy dispuesta a negociar y lo que no, lo que me parece justo dar y recibir y lo que es importante y lo que no.
La gran mayoria de mis colegas presentes, antes las típicas y cajoneras preguntas de “Que es lo que esperas de este trabajo?”, respondieron las tipicas y cajoneras respuestas de “crecer profesionalmente”, “enfrentar retos”, “aprender de otros”, “siempre doy mas de lo que se me pide”, etc. Yo tuve ganas por un segundo de responder “Muy sinceramente, lo que aspiro es tener un brete porque donde estoy ya no puedo estar y necesito plata”, al final respondí otra cosa cajonera porque mi lado políticamente correcto pensó que mejor no cebarme las oportunidades (aun cuando no son las que quiero). Pero tampoco me esforzé realmente por dar la mejor impresión posible. Simplemente no me desvela si no me llaman de ahí.
Muchas veces he oído como amigos, familiares y conocidos me han dicho “no se cierre las puertas” y es posible que tengan razón…pero para que quiero abrir puertas donde se que no deseo entrar? Me parece un desperdicio. Que la cosa está horrible en la calle y no me puedo poner a pedir pollito? También lo se muy bien, pero creo que estoy harta de vivir por inercia. Como leí en algún lado “The moment you settle for less, that´s what you will get”. Y no me refiero a dinero únicamente, sino a felicidad.
A veces pienso que si esto de que hayan congelado contrataciones en la empresa es una oportunidad para hacer algo por mi cuenta, o para iniciar proyectos personales que habia dejado pendientes por falta de tiempo o pereza, como retomar los idiomas, la carrera de filología y llevar cursos de pintura. Que no me van a dar de comer estos proyectos? Posiblemente , y tenga que buscarme un brete en un call center o algo así, pero bueno ya una vez lo hice y no fue tan grave. El trabajo uno debe verlo como un medio y no un fin. Lo que quiero es finalmente hacer lo que siempre ha llamado la atención y no hice por el “que dirán”, por “prestigio social”, por “cumplir con lo que la sociedad espera de mi” y todo ese montón de basura. Ahora que se murió Steve Jobs, me acordé de su famoso discurso en Stanford y de la frase que más me marcó “Tienes que tener confianza en que los puntos se conectarán en algún punto del camino”. Hay que creer en algo, en el karma, en el destino, en Dios, en lo que sea, pero creer que todo al final va a valer la pena.
Estoy en momento de decisiones importantes. Espero tener la lucidez suficiente para escoger lo que sea mejor para mí y para mis seres queridos. No puedo ser tan egoísta tampoco. Pero sí hay que ser algo egoísta en la vida, y saber que si uno es feliz podrá incluir a los demás en esa felicidad.



Pues hágalo ahora que puede… mentalice la oportunidad y es posible que le llegue…
Pues honestamente, yo estoy de acuerdo con usted. Nunca, y leame bien: NUNCA haga algo que no la hace enteramente feliz a menos que sea completamente necesario, así de que ni ud ni su familia tengan con que comer.
Tiene la posibilidad de vivir unos meses con sus ahorros? Entonces tome ese tiempo para buscar algo que la llene, lo más probable es que buscándolo aparezca, mientras que resignándose a un brete más o menos no será tan probable que lo encuentre.